Hoy hace 30 días que tenemos a Thor en casa.

Pondría una foto actualizada, pero no puedo. Se lo han llevado mis padres a la playa.

En estos 30 días hemos descubierto varias cosas de Thor:

  • Sólo quiere que le mimen y que jueguen con él.
  • Se hace pis encima de la emoción en cuanto hay una posibilidad mínima de recibir caricias.
  • También se hace pis encima cuando le regañas.
  • Odia bañarse. De hecho, se sale de la bañera en mitad del baño.
  • Odia las vacunas. En cuanto le cogen el pellejo del cuello para pincharle, se pone a aullar. Incluso antes de que le pinchen.
  • Adora la caza. De hecho ya ha asesinado cazado varios pájaros, cosa que a mí me entristece profundamente y a mi padre (cazador vocacional) le alegra tremendamente. Uno de esos pájaros (afortunadamente una cría con una alita rota) se lo tragó entero antes de que pudiésemos llegar hasta él y quitárselo de la boca.
  • Adora las zapatillas de andar por casa y los peluches. Sobre todo, los peluches.
  • Le gusta que le cojan en brazos. Lo pide.
  • Le gusta jugar en compañía, pero si no hay nadie dispuesto, juega él solito.
  • Está loco. Completamente. Sobre todo después de salir a la calle o después de comer.
  • Está empezando a pedir salir a la calle cuando quiere hacer sus cosas.
  • Nos respeta a todos (dentro de su locura), pero sobre todo a mi padre. Mi padre para él es como un dios. En cuanto aparece por casa, va pegado a sus talones todo el rato.

¿Se nota mucho que ahora mismo soy como una madre orgullosa?